SUS RECIENTES FRACASOS
El Real Madrid entregó media Liga ante el Valencia el pasado domingo, completando el regalo a rojiblancos y azulgranas con otro empate, en este caso ante un Valladolid que creyó en eso de sumar por mucho que enfrente estuviera el equipo de Ancelotti.
Fue un ejercicio de fe. Unos, los de blanquivioleta, pelearon hasta el
final. Otros, los de naranja, decidieron que esta guerra, la de la Liga
me refiero, no iba con ellos. Creían que con el gol de Sergio Ramos iba a bastar, pero esa desidia llevó al Valladolid a empatar por medio de Osorio, desperdiciando una clara ocasión con el tiempo ya cumplido.
Los dos últimos partidos han servido para demostrar que el equipo madridista, ese que asombró en Múnich, está cogido por alfileres. Ancelotti
se desespera, no se cree lo que ve en ocasiones, pero tal y como
sucedió ante el Valencia, el Real Madrid hizo poco, muy poco por ganar
al Valladolid. Ahora, Atlético y Barcelona ya están por delante y el equipo que gane los dos partidos que le restan será el campeón, para desesperación del madridismo.
El partido quedó marcado cuando Cristiano Ronaldo en el minuto 8 solicitó el cambio.
La pierna izquierda del portugués volvió a decir basta. CR7 no se ha
recuperado de esa lesión y cada presencia en el terreno de juego se
había convertido en un peligro de lesiones futuras. Ante
el Valladolid quedó demostrado que esa recuperación sólo ha existido en
una consulta de Oporto y en la mente de Ronaldo. Pese a su exuberante
físico, el delantero tenía que haber parado, pero sus ganas de jugar ante el Bayern han impedido guardar el descanso mínimo que le recomendaron los médicos blancos.
Pese a la presencia de Ronaldo en el banquillo desde los primeros
minutos del partido, el Real Madrid no se puede amparar en esa
circunstancia. Cierto es que es su jugador referencia, al que buscan sus
compañeros, pero el equipo de Ancelotti mostró una falta de recursos que cuestiona, y mucho, a ciertos jugadores.
Sergio Ramos
tiene ambición y algo más, pero no bastó. Durante muchos minutos sí,
pero el fútbol es un deporte de equipo y los compañeros del campeón del
mundo no estuvieron a la altura. Lo pueden llamar como quieran, pero ya saben a lo que me refiero. Ramos y su socio Pepe
fueron de los pocos que buscaron la victoria ante el Valladolid desde
el primer minuto, dejándose la piel atrás y, en el caso del español,
acertando en un lanzamiento de golpe franco en el minuto 35, tanto que
estuvo vigente durante cincuenta minutos.
El problema para el Real
Madrid en este y en otros partidos, es que esa manera de ser tiene poco
reflejo en muchos otros de esos jugadores que en Valladolid vistieron
de naranja. Di María, Benzema o Isco volvieron a dejar
muestra de ese carácter indolente que de vez en cuando sacan cuando
pisan el verde, especialmente los dos primeros. Estaban convencidos de
que el gol iba a llegar antes o después y así fue, pero no cayeron en la
cuenta de que el Valladolid iba a apretar hasta el final, llegando a la portería de Casillas hasta con cierta facilidad, tanta para que, en una de esas apariciones, Osorio colocara el empate en el marcador. Adiós a la Liga. Hola a la salvación.
De salida el Real Madrid se mostró frío, pasando a estar congelado en
el momento en el que Cristiano Ronaldo abandonó el campo. La única
capacidad de respuesta llegaba de parte de Sergio Ramos, que en
ocasiones se vio obligado a sacar la pelota, a fabricar la jugada y a
rematar. Tal cual. Jugadores como Xabi Alonso, Di María, Isco o Benzema dieron una auténtica exhibición de lo que no se debe hacer sobre el césped con una Liga en juego. Enfrente, jugadores más modestos, pero con más ambición como Álvaro Rubio, Víctor Pérez o Javi Guerra ponían ganas. Su vida deportiva estaba en juego, algo que no parecía en alguno de los que vestían de naranja.
Ya con Morata
en juego, el Real Madrid decidió hacer lo justo. Nada de alardes,
necesarios o no. El balón duraba poco en las botas de los madridistas.
Xabi Alonso no podía marcar el ritmo que interesaba a su equipo, por lo
que todo se fiaba a una acción individual, pero sin CR7 ni Bale en el terreno de juego, la posibilidad de aparición del gol quedaba reducida alarmantemente.
Llegadas sin peligro, toques sin mucho sentido en el centro del campo
hasta que Sergio Ramos hizo suyo un lanzamiento de golpe franco. Minuto
35 y todo parecía controlado. Los de Ancelotti tenían el premio sin merecerlo,
pero al fin y al cabo ya se habían puesto por delante. A partir de ese
momento empezaron a especular con la ventaja en el marcador. Ver para
creer.
La segunda parte se convirtió en un ejercicio de fe por parte de los de JIM,
que buscó el empate moviendo con acierto el equipo, algo que no está
tan claro con Ancelotti. Benzema la tuvo en el 55, pero su remate, de
esos típicos de ‘a mí me da igual donde termine el balón’, se fue alto,
lejos de la portería del Valladolid.
A partir de ese momento, monólogo local. Peña, Javi Guerra y
hasta que apareció Osorio para rematar un córner lejos del alcance de
Casillas. Apenas restaban cinco minutos, periodo de tiempo que sirvió
para que el Valladolid tuviera el triunfo al alcance de Bergdich, pero no acertó en la contra que tuvo.
El
Real Madrid entrega la Liga. Ya no es cosa suya salvo que sus rivales
así lo decidan el domingo. En el peor momento y como empachado por lo de
Múnich, el equipo de Ancelotti ha desconectado para alegría de JIM y compañía, que ven como el Valladolid abandona los puestos de descenso.
FUENTE:
http://www.elconfidencial.com/deportes/futbol/liga/2014-05-07/un-real-madrid-incapaz-regala-un-punto-al-valladolid-y-la-liga-a-atletico-y-barca_127085/
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